Así potencian su inteligencia colectiva los millennials

Con un modelo revolucionario, los miembros de agrupaciones profesionales plantan cara a la sociedad y sus convenciones. Ni humildes, ni precarios, los colectivos demuestran que la unión hace la fuerza...descubre cómo funcionan.

Hijos naturales de la crisis económica y de la revolución digital, los millennials han encontrado en la organización colectiva la fórmula perfecta para gestionar sus ideas, rompiendo todas las convenciones económicas y sociales a favor de un modelo más enriquecedor que los anteriores. ¿El reconocimiento individual? No les interesa a estos jóvenes: según el Informe sobre Millenials (2014) del Centro de Investigación Pew, valoran la empatía por encima de la autopromoción. No resulta extraño que el New York Times los haya bautizado como la "Generation Nice" [Generación Amable].


Las agrupaciones profesionales están hoy en boga, pero existen desde hace tiempo. Piensa en la Generación del 27 o en la Factory warholiana. Y, por supuesto, está Maison Martin Margiela, sobre el que Mint Film Office, un colectivo de cineastas de Róterdam, está preparando el documental We Margiela, que se estrenará a finales de este año. "Nos preguntamos si [trabajar de forma colectiva] es una noción romántica o una solución económica, y si un proceso creativo grupal puede ser totalmente democrático", ha declarado un portavoz de la productora al respecto. Pasamos a examinar algunos ejemplos.

Maison Martin Margiela

Inteligencia

"Cualquier persona consciente de cómo es la vida en el mundo contemporáneo está influida por Margiela", dijo Marc Jacobs. Se trata de una afirmación ampliamente compartida en la industria, dado que el belga es considerado la gran autoridad de la moda de principios del siglo XXI. Martin Margiela (1957) inventó prácticamente todo lo que en la actualidad consideramos rompedor: aplicar la alta costura a materiales baratos, celebrar desfiles protagonizados por amigas –no modelos profesionales– en lugares inesperados, el slow fashion y, por si fuera poco, a diseñadores como Raf Simons o Demna Gvasalia, que tiempo atrás formaron parte de su equipo. Aunque su mayor hazaña quizá sea implantar en moda el trabajo colectivo, cuando fundó Maison Martin Margiela junto a Jenny Meirens en 1988. Martin pudo haber sido otro diseñador estrella, pero prefirió esconder su figura tras una estructura sin rostros ni jerarquías y mantenerse alejado de la prensa. "Maison Martin Margiela debería existir con independencia de quién es él, de su aspecto y de cualquier respuesta que él, como individuo y miembro de un equipo, tenga a cualquier pregunta no relacionada directamente con la ropa", declaró alguien de la firma a la revista Interview.

Cuando vendió la compañía y dejó su puesto, se convirtió en un mito al que, además de We Margiela, se aproxima la exposición Margiela, los años Hermès. Tan discreto como revolucionario, su paso por esta firma será examinado en el Museo de la Moda de Amberes hasta el 27 de agosto.

Vetements, la reencarnación

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Vetements, la firma más aplaudida del momento, comparte con Maison Martin Margiela multitud de rasgos. Casi tantos como sus líderes: su prestigio, fascinación por la deconstrucción, las peculiaridades al presentar las colecciones y fichar modelos y, por supuesto, la organización colectiva de ambas compañías.

Tiene sentido si consideramos que Demna Gvasalia (Georgia, 1981) ha seguido, poco a poco, los pasos del belga. Como él, se formó en moda en la Real Academia de Bellas Artes de Amberes. Y en 2009, antes de que Martin abandonara la dirección creativa de su firma, Demna se incorporó a Maison Martin Margiela. Dirigió las colecciones femeninas hasta 2013, cuando se fue a Louis Vuitton. Un año después, Vetements nació en su salón junto a dos amigos. Además, rescató a otros diseñadores con los que colaboró en Margiela para que se unieran al colectivo. Conocemos pocos detalles, pero el peso de Gvasalia en Vetements debe de ser crucial. Cuando fue designado director creativo de Balenciaga, solo se trajo a la estilista Lotta Volkova, y aún así, los diseños de ambas firmas resultan semejantes. Le ha costado malas críticas... y muchas ventas.

Los activistas Homo Velamine

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Te sonarán por cortar la Gran Vía madrileña para reclamar la vuelta del “mundo antiguo”, celebrar la victoria de Rajoy como hipsters o acampar en Sol a favor del Gobierno. Este colectivo ultrarracionalista (homovelamine.com) "estira la razón" hasta el extremo. "Solo el humor puede cambiar el mundo. Tras el 15-M descubrimos que el activismo directo no convence, enfrenta. Así que si no puedes con tu enemigo, ríete de él: al menos lo pasarás bien". "Invitamos a todos a participar en nuestra web y redes sociales, y celebramos una tertulia mensual en Madrid para captar a los desprevenidos. Es un proyecto abierto". "Cada persona aporta su experiencia y habilidades: foto y vídeo, redes sociales, márketing... Las opciones se multiplican". "Los Beatles decían que, cuando la fama los saturaba, se tenían los unos a los otros. Nos estamos preparando para ese salto".

El arte de "el banquete"

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Han pasado unos cinco años desde que Alejandría Cinque, Raquel G. Ibáñez, Antonio Torres y Marta van Tartwijk tuvieron que juntarse "por afinidad y descarte" para un ejercicio de clase mientras estudiaban Bellas Artes en la Complutense. "Lo que nos unió realmente fue nuestra reticencia ante la premisa de tener que trabajar colectivamente sin una necesidad o un interés previo", recuerdan. No obstante, de esa experiencia surgieron sus primeros trabajos como grupo, que "giraban en torno a la reunión en sí misma como valor artístico". Con los buenos resultados de los primeros proyectos, "vimos que como grupo teníamos un potencial y un nicho de investigación que en solitario no podíamos abarcar". Había nacido El Banquete (colectivoelbanquete.tumblr.com).

"Trabajar en grupo supone una fuente de constante contradicción y aprendizaje", reconoce el colectivo. "Tiene ventajas porque permite diluir las identidades a favor de una colectividad, arriesgarte en proyectos o acciones que no desarrollaríamos individualmente, tener más ambición al idear o ejecutar, repartir tareas...", apunta El Banquete.  
Sin embargo, "hay que tener en cuenta no solo las dificultades de un proyecto común, sino las frecuentes tiranías y precarizaciones que se esconden bajo la etiqueta de 'participación' o 'colectividad'", señalan. Se refieren a la inexistencia de un tejido que soporte el trabajo colaborativo: "Ofreciendo  que los honorarios de una persona se repartan entre los integrantes; y/o exigiendo un trabajo colectivo, pero asumiendo los gastos para un solo representante", denuncian.

Emerge emprende

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Bajo la batuta del ingeniero, emprendedor y coach Aritz Urresti, un grupo de empresarios comenzó a reunirse en 2012 para crear un proyecto que ayudara a los jóvenes a decidir sobre su futuro. Emerge (emergemprende.wordpress.com) es el resultado, y Urresti nos lo cuenta.

El origen: "La idea surgió observando la confusión en la que muchos jóvenes se encuentran antes, durante y después de terminar sus estudios. Nos dimos cuenta de que existía la necesidad de ofrecerles asesoramiento".

La idea: "Ayudamos a jóvenes de 14 a 18 años para que descubran y desarrollen sus talentos, de manera que en el futuro desempeñen una labor acorde a sus facultades y gustos".

Las herramientas: "Contamos con un método eficaz, desarrollado por mí y experimentado en Harvard. Asimismo les informamos y motivamos para que hagan realidad sus proyectos motu proprio".

Los beneficios:"Mejora de la autonomía y la motivación, visión de otras realidades laborales, superación de limitaciones...".

Mujeres gastro-innovadoras

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"Es obvio que las mujeres en la alta gastronomía no tienen la proyección pública y el reconocimiento que merecen", reconoce Valeria Piaggio, consejera del Grupo Consorcio. "Este colectivo pone de relevancia el excelente trabajo que se lleva a cabo".

Quiénes son:Junto a Piaggio, María Marte (dos estrellas Michelin como chef del Club Allard), Pilar Cavero (Celler de Can Roca), Mónica Fernández (sumiller y jefa de sala en los restaurantes del Grupo Bambú) y Xandra Falcó (directora general de Marqués de Griñón Family Estates, S. A.) completan la ecuación.

Su objetivo: Además de reivindicar el papel de la mujer y el valor de la innovación, comentan las nuevas tendencias gastronómicas.

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