¿Qué significa ser meteorosensible?

Mar Gómez (meteoróloga de eltiempo.es) habla sobre cómo afectan los cambios de tiempo tanto a nivel físico como a nivel emocional. Las variaciones meteorológicas bruscas se han relacionado con dolores reumáticos, alteraciones neurológicas o crisis de hipertensión pero también con depresión, crisis de ansiedad, desánimo, fatiga o, incluso, euforia.

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En nuestra vida cotidiana estamos expuestos a muchos cambios: emocionales, físicos, sentimentales, etc. Nuestra vida es un flujo continuo de alteraciones que, conscientes o no, están también sometidas a los cambios meteorológicos. Y es que seguro que alguna vez has sentido que tu ánimo decaía en un día de lluvia o que tu cabeza estaba a punto de estallar un día de viento.

¡Es normal! Si esto te ha ocurrido es porque estás dentro del porcentaje de población que sufre lo que se conoce como meteorosensibilidad y que afecta nada más y nada menos que a más de un 30% de la población. Descubrir en qué grado y qué condiciones meteorológicas te alteran más puede ayudarte a controlar sus efectos en tu salud, pero ¿cómo saber si somos meteorosensibles?

Con el calor, ¿somos más agresivos?

El calor nos influye y, no para bien, en nuestro estado de ánimo. Las personas meteorosensibles se vuelven más apáticas, están más cansadas y se sienten más irritables en los días en los que el mercurio no para de subir.El aumento de las temperaturas, junto a un exceso de humedad y el viento cálido, son factores que, además, incrementan estos síntomas. Tenemos peor humor, nos sentimos más impacientes y somos más impulsivos.

Además, diversos estudios nos demuestran que las altas temperaturas están muy relacionadas con la agresividad, el aumento de robos y crímenes, pero solo hasta un determinado valor de temperatura, ya que cuando hace un excesivo calor hasta a los delincuentes les cuesta salir de casa.

La primavera la sangre altera (y no es una letyenda urbana)

Con la llegada de la primavera y el cambio de hora, los días son más largos y aumenta el número de horas de luz. Tenemos más tiempo para realizar nuestras actividades de ocio al salir del trabajo y nos sentimos con mejor ánimo. Además,la mayor presencia de horas de luz solar hace que los niveles de serotonina aumenten al absorber más vitamina D y, como consecuencia, mejora nuestra autoestima, por lo que nos sentimos más eufóricos. Nos apetece sacar ropa nueva del armario y tenemos más ganas de relacionarnos.

A nivel hormonal, esta estación favorece la secreción de feromonas, oxicitina, dopamina y noradrenalina, todas ellas, hormonas relacionadas con la atracción, de ahí el famoso refrán, la primavera la sangre altera.

Pero la primavera es una moneda de dos caras porque mientras unos se sienten eufóricos, otros sufren la famosa astenia primaveral. El motivo de la astenia primaveral se debe al mayor número de horas de luz, al aumento de temperaturas y a la polinización de muchas plantas. Son las mujeres las que más la padecen, así como las personas con edades comprendidas entre los 40 y 60 años. Sus síntomas son la falta de concentración, el insomnio y la sensación de cansancio.

El trastorno afectivo estacional o la depresión invernal

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Lo contrario ocurre cuando llega el otoño y los días empiezan a ser más cortos, grises y con menos luz solar. Aparece entonces el trastorno afectivo estacional o depresión invernal que afecta, aproximadamente, a un 15% de la población. Entre los síntomas más habituales se encuentra tristeza, ansiedad, irritabilidad, insomnio, cansancio y dificultad para concentrarse y sociabilizar.

Estos síntomas empiezan a mejorar cuando el cuerpo se habitúa al cambio o, en casos más graves, cuando empieza a llegar la primavera. Llevar una dieta sana y equilibrada y realizar ejercicio físico moderado para liberar tensiones y predisponer al cuerpo para el descanso son algunos de los consejos para combatir este trastorno.

Doctor tengo dolor, ¿va a cambiar el tiempo?

Las personas meteorosensibles pueden predecir con días de antelación un cambio de tiempo, solo observando su cuerpo. Los cambios de presión atmosférica influyen sobre nuestras articulaciones, cicatrices y dolores musculares, pero también en los dolores de cabeza.

Pero, ¿por qué? La presión atmosférica es el peso que genera una columna de aire en cualquier punto de la atmósfera y dicha presión puede variar de forma que puede afectar a nuestras articulaciones. Una caída de presión produce un aumento de la presión compensatoria dentro del espacio articular, que es cerrado, y este aumento de presión produce una irritación de los tejidos blandos de la cavidad articular que, si está previamente dañada por artrosis o artritis, produce una inflamación y, por tanto, un dolor.

Tanto afecta el tiempo a nuestro cuerpo que está comprobado que el 80% de las enfermedades cardiovasculares se dan cuando hay fuertes variaciones de la presión atmosférica.

Más información, en www.eltiempo.es

Etiquetas: depresión

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