Seis razones por las que necesitas ser optimista (cuando el mundo se te venga encima)

Trabajo, estrés, rutina, frustración, ansiedad... Ser positivo es un trabajo duro cuando las circunstancias no acompañan. Te contamos seis beneficios de tener buen rollo y ver el vaso medio lleno.

felicidad sonrisa

Ser optimista resulta beneficioso para nuestro organismo. Al menos eso es lo que demuestra un estudio realizado por la revista Scientific American y publicado por el Huffington Post en marzo de 2015. El doctor Scott Barry Kaufmann explica que “los campos relacionados con la psicología positiva y la psicología de la salud se basan en rigurosas investigaciones científicas sobre el modo en que las personas se enfrentan a los desafíos inevitables de la vida".

Y prosigue: "Cómo esto tiene que ver con (e incluso implica) una mejor calidad de vida. Las personas más optimistas son dos veces más propensas a tener una salud cardiovascular ideal en comparación con los más pesimistas”.

A continuación, te presentamos seis razones por las que es bueno ser optimista.

1.- Es bueno para el corazón

Darse un paseo por parajes que te dejan sin habla o aprovechar un trayecto en metro para escuchar un poco de música. El hecho de experimentar una sensación agradable, de asombro o incluso de admiración, resulta beneficioso para nuestro organismo.

Según un estudio realizado por la Universidad de California, las personas que experimentan habitualmente este tipo de sensaciones tienen niveles más reducidos de citoquinas, unos marcadores inflamatorios que en parte son responsables de enfermedades como el Alzheimer, afecciones cardiacas o la depresión.

2.- Es bueno para la moral

Sonreír delante de un espejo o sonreír a un extraño constituye un primer paso hacia el optimismo. Emitirás vibraciones positivas, que resultan beneficiosas para tu moral y la de los demás. Y como reza el dicho: “si sonríes a la vida, la vida te sonreirá de vuelta”.

3.- Es bueno para la autoestima

El primer paso para querer a los demás es escucharse a una misma y quererse. Tienes que aprender a apreciar tu cuerpo, que es el único que tienes, para crear pensamientos positivos y de esta manera tirar para adelante con ganas. Si estás bien contigo misma, verás que te apetecerá abrirte a los demás y hacer todo tipo de cosas.

3.- Es bueno para tus relaciones con los demás

Estudios realizados en 2014 en la Universidad de Michigan demostraron que el sentimiento positivo hace que tengamos mayores niveles de defensas en nuestro sistema inmunológico y que nuestro sueño sea más reparador. Ser optimista y ayudar a los demás también contribuye a reducir los niveles de estrés.

Según afirma Barbara Frederickson, profesora de la Universidad de Emory, “en cierto modo, nuestros cuerpos están hechos para transmitir amor, por lo que cuanto más amamos, más mejora nuestra salud”.

4.- Es bueno para la serenidad

El estrés es nefasto para la salud física y mental y el responsable de muchas enfermedades cardiovasculares y enfermedades crónicas. Busca unos minutos de calma, haz una serie de respiraciones y aprende a dar la vuelta a las situaciones, intentando ver con filosofía y optimismo los hechos, incluso los negativos.

6.- Ayuda a planificar el futuro

Muchas terapias abogan por ‘soltar amarras’, lo que permitiría a esas personas en concreto liberarse de sus cargas, algo que facilitaría que pensamientos positivos ocupen ese espacio. Las personas optimistas tienden a mirar hacia delante con mayor facilidad, y a apartar lo negativo a un lado, para así poder seguir con sus vidas sin mirar demasiado hacia atrás.

Ser positiva también ayuda a preservar al cerebro de pensamientos ‘contaminantes’ que tienden a podrirlo todo en nuestro día a día.

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