¿Cómo cambia el pecho tras el embarazo?

Durante la gestación y la posterior etapa de lactancia, el cuerpo experimenta cambios importantes. Conoce cuáles son las transformaciones que más cuesta a las mujeres aceptar: los que se producen en el pecho.

Cómo cambia el pecho tras el embarazo
Corbis.

El pecho es una de las zonas de nuestra antomía en las que antes se experimentan los cambios producidos durante el embarazo. Así, ya en los primeros meses de gestación, las mujeres notan un considerable aumento de volumen, debido tanto al desarrollo de la glándula mamaria como al almacenamiento de grasa que se produce en la zona, pero no todas los aceptan por igual, ni tampoco cómo queda su cuerpo después.

“Muchas mujeres llevan años sin mostrarse desnudas frente a su pareja por cuestiones relacionadas con la transformación de su pecho tras el embarazo”, afirma el doctor Rubén Guilarte, experto en cirugía plástica. Y es que algunos de los efectos clásicos de esta etapa sobre el pecho afectan de forma negativa a la percepción de estas sobre su cuerpo, llegando incluso a provocar severos problemas de autoestima.

Pero, como nos cuenta el doctor Guilarte, estas transformaciones son necesarias, pues se producen con el objetivo de preparar al pecho para la alimentación del bebé, y se deben aceptar. Sus efectos colaterales, como la atrofia o caída de la mama y la distensión (estiramiento) de la piel, no son iguales en todas las mujeres, y dependen de factores como el volumen previo del pecho, la calidad de la piel que lo recubre o el tiempo que tardan en producirse. 

“Todo se reduce a una cuestión de genética: si la piel es resistente y gruesa, el pecho volverá a su fisonomía y forma anteriores de forma natural, aunque siempre con algo menos de turgencia. Eso sí, también puede suceder todo lo contrario, y las distensiones y atrofia propias de embarazo y lactancia pueden ser irreversibles”, explica el doctor.

Cómo cambia el pecho tras el embarazo

¿Y cuáles son esos cambios que se producen de manera más frecuente? Caída drástica, flacidez generada por la distensión de la piel, crecimiento y aumento del volumen, pérdida de proyección, estrías o ensanchamiento de la areola y engrosamiento del pezón. Además, la época de lactancia puede empeorar la situación todavía más, pues la repetida succión afecta a la distensión de la piel y, como afirma el doctor, “prolongar la lactancia siempre repercutirá en una transformación más evidente del pecho”.

Mentalizarse sobre ello desde el principio es algo que ayudará a aceptar los cambios de manera más sencilla, además de que siempre es bueno intentar prevenirlos con sujetadores especiales que compriman la mama –elásticos o deportivos, por ejemplo-, y una buena hidratación y masajes en la zona durante todo el período del embarazo.

Si aun así no estás contenta con cómo ha quedado tu pecho tras este período y quieres recuperar la confianza en ti misma, en la cirugía puedes encontrar una aliada. La elevación de pecho o mastopexia es una intervención que reposiciona la areola y el pezón, además de eliminar la piel sobrante de la porción inferior de la mama, devolviendo al pecho su forma original; eso sí, solo es recomendable si el pecho tiene más de 3 centímetros de caída o si, tras el parto, su tamaño ha disminuido en proporción con respecto a antes del embarazo.

Escojas una opción u otra, no olvides nunca que tu cuerpo ha experimentado cambios importantes por una buena razón: la maternidad.

Etiquetas: pecho

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS