Niños en los espacios de trabajo: el debate necesario

Preguntamos a dos mujeres con opiniones distintas sobre la crianza con apego. ¿Es la presencia de niños en el espacio de trabajo una medida de conciliación u otra trampa para las mujeres?

Carolina Bescansa

Laura 
Perales Bermejo: Psicóloga infantil, presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto y especialista en la Teoría del Apego.

El bebé, sobre todo durante sus primeros meses y hasta los 3 años, va separándose progresivamente del cuerpo donde ha estado nueve meses, en el proceso de individuación. No es cuestión de preferencia de sexos, ni de ideologías. Es una necesidad biológica. Se trata de que cada  mujer tenga la posibilidad de estar con sus hijos si lo desea, y que esto no implique tener que aparcar o finalizar su carrera profesional. El problema real es la irrisoria baja por maternidad de la que disponemos en España, y que la conciliación no existe (conciliar no es meter al niño en una guardería). La mayoría temen perder su puesto de trabajo, y ya desde el embarazo manifiestan ansiedad. Esto no se soluciona con guarderías desde los cero años, que nada tienen que ver  con la conciliación, se soluciona con medidas reales dirigidas a las empresas, bajas de duración mucho más larga, y normalizando el que los niños puedan acudir con sus madres (o padres) al trabajo.

Así que me parece muy bien que se facilite y se normalice la presencia de los niños allí. Por lo menos, que las madres puedan elegir. Pero me parecería muchísimo mejor que se tuviesen en cuenta todas las  opciones, incluyendo la de aquellas madres que no desean incorporarse  al trabajo hasta que los niños hayan pasado su primera infancia. Nos jugamos mucho, ya que esos niños van a formar la sociedad del futuro.

Beatriz Gimeno:Escritora, activista feminista y 
a favor de los derechos LGTB, y diputada autonómica de Podemos en la Asamblea de Madrid.

Llevar a los niños al trabajo no es conciliación. Conciliar es poder dedicarse plenamente al trabajo remunerado, poder desarrollarse y crecer laboralmente en el mismo, disfrutarlo si se puede todo lo que sea posible y hacer eso sin que las labores de reproducción social sean un lastre para las mujeres. Pero conciliar es también poder estar al cien por cien con los hijos si así se quiere.

La solución para poder integrar trabajo remunerado y trabajo de cuidados no es incorporar a los niños al primero, sino flexibilizarlo para hombres y mujeres, reducir el horario, contemplar permisos maternales y paternales largos e iguales y, en definitiva, hacerlo compatible con la vida. Las escuelas infantiles en los mismos centros de trabajo no ayudan. Se abrirían solo en las empresas feminizadas, con lo que el vínculo exclusivo entre mujeres y cuidado se refuerza. Supondría más dificultad aun para los hombres cuidadores,  dificultando así la corresponsabilidad y la igualdad. Las madres serían requeridas cada dos por tres para que abandonen su puesto de trabajo y se hicieran cargo de cualquier contingencia relacionada con los niños con los que comparten espacio. La solución bajo mi punto de vista: fomentar la igualdad y abrir escuelas infantiles públicas y gratuitas; y siempre cerca del domicilio del niño.

Etiquetas: conciliación

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