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Lotta Volkova, la estilista más influyente del mundo de la moda

Aquí manda Lotta

Gosha Rubchinskiy
Gosha Rubchinskiy

"Por supuesto que las cosas convencionalmente bonitas son bonitas, pero a todo el mundo le parecen bonitas, y a mí me parecen aburridas", explicó Lotta Volkova (Vladivostok, 1984) a The Guardian. Como resultado de esta huida de la belleza, todo el universo de la estilista es meditado y deliciosamente feo, empezando por su aspecto.

En plena era feísta, la joven luce unos pelos que parecen cortados por sí misma en un arrebato, aunque ha declarado que detrás de ese flequillo hay cuatro horas de trabajo. Y sí, a menudo, lleva piezas adquiridas en sex shops, pero combinadas con prendas que valen miles de euros y parecen hechas para ella –porque, en efecto, Lotta es su inspiradora–.

"Para mí, la moda trata sobre expresar lo diferente que eres", declaró al diario citado. Y da la casualidad de que los nuevos popes de la moda se han enganchado a las rarezas de esta rusa.

 

 

 

La banda de Lotta

La banda de Lotta

 

Nuestra protagonista es la estilista, consultora, musa y protoclienta de Demna Gvasalia (1981, Georgia), director creativo de dos de las firmas más aplaudidas de nuestra era: Vetements y Balenciaga.

"[Demna y yo] Nos divertimos haciendo ropa que queremos llevar. Literalmente, diseñamos para nosotros y nuestros amigos (...). Quizá por eso parezca tan revolucionario", reveló Lotta a 032c.

Junto a otro colega, el diseñador Gosha Rubchinskiy (Moscú, 1984), el trío lidera la oleada postsoviética que sacude la industria, imponiendo su estética, sus firmas y extendiendo su influencia hasta las últimas colecciones de Céline o Gucci.

Criados en la Europa del Este de los 90, los tres llegaron a Occidente para dedicarse a la moda. Aún sin conocerse, recorrieron la escena electroclash; protestaron sin parar porque, en su opinión, apestaba; y, de fiesta, se presentaron y sellaron su amistad. Con matices, la historia se repitió con la mayoría de camaradas con los que Lotta colabora, de Paul Hameline a Harley Weir, y que (¿con su ayuda?) despuntan.

 

 

 

Todo empezó en Saint Martins

Todo empezó en Saint Martins

 

A los 17 años, Lotta dejó Rusia para estudiar un curso trimestral en la Central Saint Martins de Londres. Al término, se dedicó a frecuentar clubes, y en 2004, lanzó Lotta Skeletrix por el mero placer de vestir a sus colegas. Fiel a su estilo hi-low, esta firma combinaba inspiración punky DIY con zapatos de Prada.

El estilista Thom Murphy le sugirió que organizara un desfile en el Depot, el sex club parisino donde años más tarde se exhibió la tercera colección de Vetements. "Todo el mundo está allí durante la semana de la moda", le recordó su amigo. Y Lotta accedió.

Con el tiempo, se consagró en la moda. Desde hace ocho años ejerce de estilista y consultora para diferentes marcas. Aunque es su alianza con Demna Gvasalia, a quien conoció en 2005, la que le ha reportado mayor reconocimiento por la crítica, que se refiere a ella como "la estilista más cool de la industria", "la reina del underground parisino", o "la árbitra de la moda de su generación".

Lotta ha reconocido que su labor en Balenciaga es "lo más guay. ¡Tenemos acceso a unos recursos y un presupuesto inaudito! Además, tenemos la oportunidad de trabajar con gente que conoció a Cristóbal Balenciaga. Es muy interesante", ha dicho a FashionMag.

También colabora con diversas revistas, pero no las lee: "Tengo Internet desde los doce años, y estoy obsesionada con él (...). En la antigua URSS no teníamos nada. Internet me abastecía de toda la información que necesitaba. Y todavía lo hace", confesó Lotta en una entrevista.

 

La cruda realidad

La cruda realidad

Sus métodos no son ortodoxos pero a ella le funcionan. Instagram es su principal herramienta para hacer castings, de ahí que la mayoría de sus modelos no haya desfilado antes ni tenga agencia. Ella misma se ha subido a la pasarela en numerosas ocasiones por petición de Demna Gvasalia.

"Me interesa hacer algo que sea real y verdadero. Y me encantaría servir como inspiración", explicó Lotta a 032c. Lo que ella trabaja es el mal gusto (¡eso sí!) intencionado, tan escaso en la moda, donde todo parece ya inventado.

Lotta, como máxima representante de esta revolución, defiende que el realismo, los estereotipos y, sobre todo, el carácter son necesarios. De ahí que "Vetements versa mucho sobre la actitud. Las formas son, por tanto, muy importantes", declaró en el último medio mencionado. "Una de mis piezas favoritas es la chaqueta Me da igual, con los hombros por delante, que hacen la espalda redonda". Declarar nuestras intenciones a través del look nunca tuvo tanto sentido…

 

 

 

 

 

 

 

Algunos aliados de la estilista: