Marcel Wanders, el enemigo del vacío

Provocador y antítesis del minimalismo, Marcel Wanders es uno de los grandes nombres del diseño. Un nuevo hotel en Mallorca nos acerca a su estilo.

Marcel Wanders

Marcel Wanders es uno de los versos libres del diseño mundial. El diseñador holandés ya pisaba fuerte desde sus tiempos universitarios, cuando fue expulsado de una facultad antes de graduarse en el Instituto de las Artes ArtEZ, de Arnhem en 1988. En 1996, su nombre se hizo muy popular gracias a la Knotted Chair, un sillón producido por la revolucionaria compañía Droog. Su trabajo, siempre un tanto a contracorriente y a menudo provocador, recargado y expresivo como él, le valió el sobrenombre de Lady Gaga del diseño. Pero eso no ha evitado que Wanders haya trabajado con firmas de la talla de Flos, Alessi, Swarovski, Vista Alegre o Louis Vuitton, para quien ha presentado este año su Lounge Chair, una chaise longue portable, como parte de la colección de piezas de viaje Objets Nomades. Además, desde 2001, Wanders tiene su propia compañía, Moooi, que produce mobiliario, iluminación y textiles. Este verano se inaugura en Mallorca el Iberostar Grand Hotel Portals Nous, de cuyo interiorismo se ha ocupado su estudio. Hablamos con el diseñador durante su presentación en Madrid.     

Parece que ya era rebelde como estudiante. No es tanto que fuera un rebelde. Yo estudiaba cuando las escuelas de diseño todavía eran muy formales, nos educaban en la idea de que la vida es una constante. Cuando apareció Memphis [un rompedor movimiento de medidados de los 80] en las escuelas decían que era terrible, pero para mí era increíble. Aquello era cultura, algo que reflejaba que el mundo cambia, y no mera tecnología. El diseño es creatividad. No puedes limitarte a discutir la esquina de una caja blanca y decir que eres diseñador.

Marcel Wanders

Se le suele presentar como una anomalía, siempre a contracorriente. Conceptos como maximalismo o durabilidad le rondan. ¿Está de acuerdo? Hoy en día podríamos hacer casi lo que quisiéramos. Y no lo hacemos, porque estamos atados por el minimalismo. El minimalismo tenía sentido cuando las máquinas tenían que hacer objetos que hasta entonces hacían los artesanos. Ahora pueden hacer cualquier cosa. No soy un maximalista en absoluto. Soy un optimalista. Más no siempre es más. Pero lo que es seguro es que menos nunca es más.  
¿Hay lugar para el humor o el juego en sus diseños? Hay un lugar para la ligereza y la sorpresa. Yo jamás hago chistes, porque los chistes están bien para escucharlos una vez, pero a la segunda ya no gustan. Así que no tiene sentido aplicarlo a algo que permanece.
¿Cómo afrontaron el diseño de este hotel? Jugamos con la sensibilidad local, con materiales y artesanías locales, materiales que tienen el carácter de la tierra de la que se extraen. Pero a nuestra manera. Usamos por ejemplo baldosas gruesas, muy de la tierra. En colores más naturales y con estampados más vistosos.
Los hoteles convencionales tienden a ser relajantes, neutros, para agradar a todo tipo de clientes. Este, en cambio, no lo es tanto. ¿Por qué un hotel debe gustarle a todo el mundo? Hay un montón de hoteles. Los generalistas no tienen ningún interés. Y sí, los hoteles deberían ser relajantes, ofrecer tranquilidad… Si es lo que quieres. Pero también deberían animarte, ser excitantes, hacer que quieras volver. No necesitamos otro hotel minimalista más.

Marcel Wanders

Fundó Moooi para sentirse libre de los fabricantes. Ahora que la empresa ha crecido, ¿lo sigue siendo? Ahora sufro la tiranía de mí mismo, que es peor (risas). Empecé con Moooi porque nadie quería hacer mis cosas. La Knotted Chair fue un éxito y me hizo famoso. Pero después me decían: "Sí, sabes hacer cosas muy locas, pero necesitamos algo más realista". Así que monté mi propia empresa. Y la abrí a otros diseñadores. Tenemos de 15 a 20 diseñadores que no habían trabajado con nadie antes, y que ahora son estrellas: Bertjan Pot Maarten Baas, Nika Zupanc
¿Cuál es el principal desafío del diseño actual? Ser relevante. La mayor parte del diseño que veo hoy es completamente irrelevante para su tiempo. Muchas cosas podrían haber sido diseñadas hace 40 años. Y probablemente lo fueron, pero mejor. Yo no quiero ser moderno a ultranza. Pero si no hay innovación, ya no eres un diseñador, simplemente fabricas muebles. El diseño es relevante si encuentras esa chispa que lo hace suficientemente interesante.

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