Padres que podrían ser abuelos de sus hijos

Tres hombres de mediana edad nos cuentan su experiencia de paternidad tardía.

Padres que podrían ser abuelos de sus hijos

A la pequeña Sacha, la semana pasada a la salida del colegio, le salió del alma gritar “¡tu papá es viejo!”. El comentario iba dirigido a su amiga Ana, de 5 años, cuyo padre tiene 60 años. ¿Cuántas veces has oído eso de “¿es Vd. su abuelo?”. Él sostiene que no le molesta. ¿Pero en el fondo, es eso verdad? ¿Tiene a veces remordimientos? ¿Miedos? ¿Cómo cree que estará cuando su hija sea adolescente? ¿Y qué es lo que sentirá en el futuro su joven(císima) mujer?

La paternidad tardía nunca ha tenido tanto éxito. Julien Clerc, que ahora tiene 64 años y es padre de Leonardo, que tiene 3, ha dedicado la canción principal de su nuevo disco a este tema: “loco tal vez, pero orgulloso de estarlo”... Pero, ¿hay algo más injusto que este privilegio masculino de poder ser padres tan mayores? Y eso sin provocar la indignación de la gente, que a su vez se revuelve contra las mujeres que tienen hijos siendo mayores. ¿Y cómo de complicado resulta para los otros hijos –si es que los hubiera–, que ya son adultos, y a quienes por lógica sería a quienes les tocara ser padres? ¿Puede haber algo más angustioso, tanto para el hijo como para la madre, que imaginarse el futuro, sobre todo si la madre es (mucho) más joven que el padre, como suele pasar? ¿Y qué decir del padre, que probablemente a veces se sienta ligeramente irresponsable?

Para entender mejor lo que pasa por la cabeza de estos hombres, les hemos cedido la palabra: ¿Qué es lo que persiguen? ¿Cómo viven el volver a ser padres, a veces veinticinco años después de haber tenido su primer hijo? ¿Cómo se adaptan sus hijos mayores, muchas veces ya hombres y mujeres hechos y derechos, cuando llega el recién nacido, tan hermoso, tan milagroso, con el que de repente sus padres se vuelcan? ¿Cómo gestionan todas sus contradicciones? Ellos nos lo explican con todo detalle.

Pierre*, 60 años, padre de Anna, de 6 años: “Tengo miedo de no estar a su lado cuando ella me necesite más adelante”.

Padres que podrían ser abuelos de sus hijos

Fui padre por primera vez de una niña, Clara, con 30 años. Entonces, ya me decía a mí mismo que ya era un poco mayor para tener hijos y que Clara sería hija única. Pero a los 54, encontré a ‘la mujer de mi vida’. Ella quería tener un hijo, y aunque yo no lo tenía claro, el amor triunfó. Nuestra hija Anna, tiene ahora 6 años y yo 60; podría ser su abuelo.

Estos últimos seis años han sido intensos y agotadores, pero no los cambiaría por nada del mundo. Después de dar a luz, la madre de Anna estaba agotada. Durante todo el primer año, fui yo el que se levantaba tres veces todas las noches para darle el biberón. Unos meses más tarde, tuve un problema cardíaco grave y desde entonces, tengo una salud frágil. Sin embargo, sigo asumiendo tres cuartas partes de las tareas que conlleva la educación de nuestra hija. Ahora entiendo lo que las mujeres quieren decir cuando sostienen que criar a un niño es un trabajo en toda regla...

Cuando nos acercamos a los 60, los hombres estamos menos en forma que cuando teníamos 20 ó 30 años, pero solemos tener más tiempo disponible y somos más sabios, porque ya no necesitamos priorizar entre nuestros deseos y nuestras ambiciones. Por todo ello soy un buen padre (abuelo). Y si echo la vista atrás, creo que estos últimos años han sido los más bonitos de mi vida, porque estoy viendo crecer a mi hija y observo cómo se está convirtiendo en alguien maravillosa, lo que para mí representa un privilegio enorme. Tengo todo el tiempo del mundo para dedicárselo, más del que tenía para mi hija mayor, y una paciencia casi ilimitada. Ella no abusa de ello, puesto que ha salido sorprendentemente equilibrada. ¿Pudiera tal vez ser que mi avanzada edad y mi sabiduría la hagan ser así de ‘segura’?

El gran inconveniente es que, a mi edad, existen muchas razones para creer que no estaré a su lado todo el tiempo que me gustaría, o por lo menos hasta que salga de la adolescencia y le haya podido transmitir todo lo que me gustaría enseñarle y le haya proporcionado todo el amor y la atención posibles. Vivo con el miedo a irme, no por mí, sino por no estar a su lado cuando ella me necesite más adelante. A partir de ahí la pregunta tiene su miga: ¿Tenemos derecho a tener hijos, cuando somos lo suficientemente mayores como para poder ser su abuelo? Si le faltase demasiado pronto a mi hija, podía contestar que ‘no’, pero por el momento sigo aquí, la quiero y, desde luego que es una alegría enorme verla crecer.

François, 57 años, padre de Leo, de 1 año: “Quería tener un hijo, pero por las razones equivocadas”.

Padres que podrían ser abuelos de sus hijos

Hasta que nació Leo, seguía viviendo como si fuera un eterno adolescente. Vivía para mí, era bastante vanidoso y fanfarrón, y las mujeres me servían de espejo; con mis aventuras buscaba demostrarme a mí mismo mi propia capacidad de seducción. En el fondo, solo me quería a mí mismo. Y sobre todo, me sentía demasiado inmaduro para tener un hijo. Mi trabajo de diseñador pasaba antes que nada y que nadie y, desde mi punto de vista, no aportaba ni estabilidad ni regularidad suficientes como para formar una familia.

De este modo, poco a poco, me encontré con que me estaba convirtiendo en el típico soltero cincuentón, y que todos mis amigos estaban casados ​​y tenían hijos. A esas alturas de la vida, el tiempo pasa mucho más rápido de lo que a uno le gustaría, y tu mayor miedo es acabar solo como un viejo chocho cualquiera. Así las cosas, ¿fue coincidencia o no? Justo entonces, a los 55, conocí a Caroline, con la que estaba muy a gusto. Ella acababa de cumplir 40, ya tenía un hijo, y cuando lo nuestro empezó a ir en serio, quiso que tuviéramos un hijo juntos. Yo me sentía perdido, porque también quería tener un hijo, pero por las razones equivocadas: por las ganas de parecerme a los hombres de mi edad y por el miedo a desaparecer sin dejar descendencia.

Quería mucho a Caroline, entendía que educaba muy bien a su hijo. Al final, acabé aceptando. A Caroline le costó muchísimo quedarse embarazada y, además, todo se le complicó y tuvo que someterse a varios tratamientos. Cuanto más agotada estaba, más la quería. Por fin, y después de todos los contratiempos imaginables, Léo nació; de hecho hasta asistí al parto, cosa que había jurado toda mi vida que nunca haría. Mientras que Caroline daba a luz, yo seguía sin saber –instantes antes de que naciera–, cómo iba a reaccionar al ver al bebé, pero al verlo, fue un shock: nunca imaginé que pudiera existir tanto amor. Es una sensación que siempre está presente, ahora todo lo demás carece de importancia.

Quiero proteger a mi mujer y nuestro hijo con todas mis fuerzas, quiero darles todo el amor del mundo. Claro que sé que es un poco tarde y que por supuesto soy lo suficientemente mayor como para ser abuelo, pero voy a hacer todo lo que esté en mi mano para recuperar el tiempo perdido. Me da igual los años que tengo, espero y siento que nunca voy a ser un viejo chocho, ahora que él existe. Por él, me mantendré al día de las cosas. Este niño ha puesto mi vida patas arriba: no he sido yo el que ha hecho a un hombrecito, es él el que ha hecho de mí un hombre. Por fin.

Marc, 63 años, padre de Lou, de 6: “Lou no tiene hueco en la familia: los demás no la quieren ni ver”.

Padres que podrían ser abuelos de sus hijos

Me gusta tener niños. ¡Para gran desgracia de mis hijos! Tuve cuatro con mi primera mujer: dos niños y dos niñas, que ahora tienen entre 30 y 40 años. Y ya me han hecho abuelo 6 veces. Luego tuve una hija de un segundo matrimonio, que ahora tiene 25 años. Hasta hace poco, no se llevaba bien con los de mi primer matrimonio, pero finalmente limaron sus diferencias para unirse en mi contra, por culpa de mi tercer matrimonio.

Hace tres años, me enamoré de una mujer que tenía treinta y tantos años (tiene la misma edad que mi hija mayor). A mí no me apetecía especialmente tener otro hijo, pero Melanie se quedó embarazada sin buscarlo; de hecho, nos planteamos si queríamos tenerlo o no. Le dije a Melanie que a mí solo me importaba su felicidad y que haríamos lo que ella decidiese; sin preguntarme si mi edad sería un problema o no.

Por fin, Lou llegó a este mundo. Ahora, estoy apasionado con ella. Una sensación que no he sentido antes, por mucho que siempre he querido y cuidado lo mejor posible de todos mis hijos. Creo que sus hermanos y hermanas lo deben notar, por lo que Lou no tiene hueco en nuestra familia… Bueno, en ‘su familia’: no la quieren ni ver. No le regalaron nada al nacer, ni la visitaron en el hospital, ni enviaron un mísero ramo de flores. Tengo bastante dinero, y tal vez tengan miedo de ver que su herencia esté en el aire.

Mi madre, a sus 95 años, obviamente es demasiado mayor para ejercer de abuela... Es lo que les pasa a los hombres que son padres a los 60: tienen que ejercer a la vez de padres y de abuelos, puesto que los abuelos de verdad son demasiado mayores. El resultado es que estamos siempre con nuestra hija. Melanie sigue trabajando muchísimo, y por mucho que tengamos cuidadoras para la niña, quiero ejercer de padre al cien por cien, y eso es algo que resulta agotador...

Desde que nació la pequeña, la enorme casa familiar parece vacía; mis otros hijos ya no vienen el fin de semana. Toda una cruel paradoja: Lou es una criatura pequeñísima y solitaria, a pesar de que tengo una familia muy grande. Para superar esta desgracia, mi mujer me pidió la semana pasada que encargáramos un hermanito pequeño para Lou...

Entrevista a Bernard This, co-autor con Raymond Belaiche de 'Padre ya antes de nacer'

Entrevista a Bernard This, co-autor con Raymond Belaiche de "Padre ya antes de nacer"

¿Hay ahora más padres tardíos que antes?

No, hoy en día, son las mujeres las que se quedan embarazadas más tarde. Siempre ha habido hombres que se casaban (muchas veces después de haberse divorciarse) con mujeres más jóvenes que ellos y que tenían hijos ya muy mayores. Los hay incluso que llegan a decir –o a pensar– eso de “te dejo un hijo en herencia”. ¡Como si un niño pudiera formar parte de una herencia!

Un padre ‘mayor’ puede ser una desventaja para el hijo?

Tal vez no pueda jugar al fútbol con su hijo... y puede que al hijo le cueste más sentirse identificado con su padre. Pero también tiene sus ventajas: muchas veces, menos problemas de dinero; también, mayor disponibilidad del padre... De hecho, no es ni bueno ni malo. Todo depende de cómo se gestiona la paternidad. Lo que de verdad pienso es: “¡Disfruta! Si tal vez no dispongas de demasiado tiempo con tu hijo (algo que nadie te puede asegurar, ni en un sentido ni en otro), por lo menos usa ese tiempo para construir una gran relación con tu hijo”.

Algunos juegan a ser padres-abuelos, otros asumen el papel de la madre... ¿Se pueden acumular los roles?

Ejercer al mismo tiempo de padre y de abuelo con un hijo es imposible. ¡Eso sería incesto! En una familia, todo el mundo tiene su posición en el árbol genealógico, y debe respetarse. En cuanto a aquellos a los que se les reprocha ejercer de ‘madres’, simplemente están siendo paternales. Están asumiendo su papel.

¿En qué consiste ser un ‘buen padre’?

Para empezar, en dejar de plantearse esa pregunta... A partir de ahí, en ser capaz de establecer una relación afectiva con la madre y el niño. Estar presente, en el sentido amplio de la palabra: aquí y ahora. Queriendo a los demás y ayudándoles a que desarrollen todo su potencial. En crear una relación ‘trinifiante’... Siendo tres como mínimo, se multiplican las energías de cada uno, no solo suman. En eso consiste una familia: en que cada uno ayuda al otro a ser mejor persona, a sentirse orgullosa de sí misma. Para esto, no importa la edad.

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS