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Zanzíbar, un destino idílico

Zanzíbar, un destino idílico

Jambo! Es la primera palabra que escucharás nada más poner un pie en este archipiélago formado por tres islas principales –Unguja, Pemba y Mafia– y otras muchas de menor tamaño, islotes y arrecifes de coral. Este saludo y un puñado más de palabras en swahili serán a partir de ahora tus mejores compañeros de viaje. Pero si hay dos que describen a la perfección el ritmo que impera en estas tierras (y al que inevitablemente vas a tener que amoldarte) son hakuna matata (no hay problema) y pole pole (despacio, despacio). Porque aquí las prisas están prohibidas...

El hotel comprometido

El hotel comprometido

La mayoría de turistas que llega a Zanzíbar viene a conocer la otra cara del continente africano tras un safari en Tanzania o haber visitado (y subido en el mejor de los casos) el Kilimanjaro, el pico más alto de África, a tan solo 40 minutos en avión. Aunque también los hay que vienen directamente a regalarse una cura de sol y estrés.

Para llevar a cabo nuestra misión de desconectar en sus imponentes playas y disfrutar de una naturaleza en estado puro, elegimos The Residence Zanzibar, un hotel particular donde los haya –situado en el suroeste de Unguja– por ser el único en la isla en llevar a cabo una actividad social con un alto impacto en la región en la que opera. Convencidos de que la educación es el pilar que mueve el motor del desarrollo en el mundo, acaban de lanzar un programa de becas, cuyo objetivo a largo plazo es proporcionar el mayor número posible de empleo entre los estudiantes de la pequeña localidad de Kizimkazi, aportando todas las herramientas necesarias para aprender el oficio de hostelería.

¿El mejor ejemplo de implicación? Anja Bosken, directora del hotel y precursora de esta iniciativa, que en su tiempo libre se encarga directamente de impartir clases de inglés o de repartir entre hospitales u orfanatos de la zona alimentos y la ropa de cama, toallas o uniformes que van renovando en este cinco estrellas gran lujo.

“Lo que nos mueve es que los jóvenes de Kizimkazi, además de dedicarse a la pesca y a la agricultura, puedan tener la opción de convertirse, si lo desean, en directores generales. Me gustaría dejar un legado para que dentro de diez años, cuando vuelva a la isla, pueda ver a los adultos a los que enseñé de niños trabajando en el sector de la hostelería”, explica Bosken.

Sobre el terreno

Sobre el terreno

Si tienes por delante una semana para descubrir Zanzíbar, no tienes excusas para quedarte solo con la vivencia de sol y hamaca.

¿Nuestro consejo? Estudia todas las posibilidades que ofrece esta isla, donde el 90 por ciento de la población es musulmana, y escoge experiencias a medida. Aquí se conduce por la izquierda y a los lados de la carretera que recorre la isla se van sucediendo pequeños pueblos (en su mayoría, conjuntos de casas de adobe y techo de hoja de coco o metálica) entre palmeras, plataneros, cocoteros y algún que otro baobab que van abriendo camino por un paisaje verde y en la mayoría de los casos pobre.

Las plantaciones de especias que le dan apodo a la isla están a la orden del día (son grandes productores de nuez moscada, vainilla, clavo, cardamomo o canela).

¿El paisaje a descubrir? El de la costa norte, donde podrás visitar algunas de las playas más paradisiacas –con Nungwi a la cabeza–, la localidad de Kendwa o la isla de Tumbatu. Todos dan fe de que Zanzíbar es uno de los paraísos naturales mejor conservados del mundo.