The Handmaid's Tale, la serie que abre el debate sobre el uso del cuerpo de la mujer

La nueva serie de la HBO ha lanzado a la opinión pública más de una duda y más de un temor. Basada en la novela de Margaret Atwood, una sociedad en la que la mujer es una mera herramienta para continuar con la especie consigue, cuanto menos, poner el vello de punta, en un momento en el que el uso del cuerpo de la mujer está más candente que nunca.

The Handmaid's Tale

El rojo, un color utilizado en la actualidad como elemento de sensualidad y poder, se convierte a modo de letra escarlata, en un marca; para unos bendición, para otras (para ellas) en condena. A pesar de tratarse de la adaptación a la pequeña pantalla de la novela de Margaret Atwood del mismo nombre, The Handmaid's Tale ha conseguido sacar a relucir problemas que podrían tener su germen en el aquí y ahora.

Estigmatizadas, señaladas y un mero objeto mercantil. Así es como se representa a las mujeres en la república de Gilead, un futurista Estados Unidos en el que una plaga de infertilidad ha asolado a la población, convirtiendo el hecho de concebir un vástago en un auténtico milagro. Las pocas "afortunadas" que sí pueden convertirse en madres, son raptadas, vestidas de rojo y entregadas a familias pudientes que desean ampliar la familia. 

 

El libre mercado de úteros

The Handmaid's Tale

El sometimiento a la esclavitud sexual es una realidad que no se cuestiona en The Handmaid’s tale. Una mujer fértil es propiedad del Estado y como tal, es entregada a un matrimonio y obligada a mantener relaciones sexuales con "su amo". La idea de esta novela distópica que allá por 1985 fue todo un best seller y resultó aterradora, podría extrapolarse al momento de debate actual. 

Hace tan sólo unos días, durante la Feria de la Gestación Subrogada en Madrid, veíamos a una representación de la Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres protestar bajo el lema "mi vientre no se alquila". Pancartas y cuerpos pintados se levantaban en contra de una práctica que, aunque ilegal en nuestro país, cada vez es más popular entre las parejas que no pueden tener concebir. 

La gestación subrogada consiste en un contrato a través del cual una mujer presta su útero para que se desarrolle en su interior el embrión fecundado de una pareja o individual. Esta técnica de reproducción asistida termina con un acuerdo en el que, la mujer que “alquila” su útero recibe una cuenta de los futuros padres. La diferencia con el argumento de The handmaid’s tale es que la voluntad queda reducida a un mero sueño. Sí, un cuerpo fértil se utiliza como residencia del bebé de otro, pero la esclavitud y el autoritarismo lo envuelven todo.

La mujer queda relegada a una simple moneda de cambio, propiedad del Estado y cuya única finalidad en la vida es la de mantener la raza. ¿Sueños? ¿Familia? ¿Recuerdos? Ninguna de estas posesiones

Cosa de mujeres

The handmaid’s tale arroja también luz sobre lo que ocurriría en este hipotético caso a las otras mujeres, esas que han perdido su única razón de ser y que tienen que contemplar impasibles cómo su marido se acuesta con otra mujer para poder así, tener hijos. Y como no hay mayor censura que el que uno se autoinflinge, las encargadas de velar porque todo este orden se mantenga, son también mujeres, esta vez a modo de férreas carceleras.

 

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Estas cuestiones, incómodas en muchas ocasiones, han conseguido que la serie de ficción vaya viento en popa. Su estreno comenzó con 3 capítulos para ir calentando motores y esta primera temporada se cerrará con 10, los cuales puedes disfrutar ya en HBO España. La productora ya ha confirmado una segunda temporada.

Una parte fundamental de su éxito es Elizabeth Moss (Peggy Olson en Mad Men) actriz capaz de transmitir sin apenas mediar palabra. Moss interpreta a Offred una de las sirvientas fértiles que ansía por encima de todas las cosas recuperar su libertad y a su hija. Le acompaña Alexis Bledel (Rory Gilmore), esclava como ella pero que, además forma parte de un grupo de resistencia llamado Mayday.

En un momento en el que proclamarse feminista comienza a estar bien visto, The handmaid’s tale parece todo un reclamo audiovisual capaz de levantar molestas ampollas.

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