Leche de vaca: ¿es perjudicial para nuestra salud consumirla?

Es innegable que aporta una buena parte de los nutrientes que necesitamos, pero cada vez cuenta con más detractores. Analizamos los fundamentos de estas opiniones

Entonces, ¿es peligroso o no para nuestra salud el beber leche de vaca?
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Hasta hace pocos años la leche en general -y la de vaca en concreto- era considerada como el alimento más completo, ya que nos aporta proteínas, grasas e hidratos de carbono. Sin embargo desde hace unos años proliferan los estudios que proclaman la necesidad de dejar de consumir no solamente leche, sino también productos lácteos, como quesos yogures

Si para los médicos y la comunidad científica es difícil ponerse de acuerdo en si es o no recomendable que las personas adultas tomen leche de vaca, mucho más complicado es para los dietistas, nutricionistas o ciudadanos de a pie. Nosotros nos guiamos por las directrices sanitarias de la OMS y aquellas organizaciones que se ocupan de la salud y, por supuesto, de nuestras propias experiencias. 

Evidentemente, por esto mismo que acabamos de exponer, con este artículo no pretendemos deciros a las lectoras si debéis o no consumir leche de vaca: nuestro único objetivo es intentar contrastar opiniones de benefactores y detractores de la leche de vaca en adultos, abriendo la puerta para que vosotras mismas podáis investigar y sacar vuestras propias conclusiones.

Los beneficios de la leche de vaca y los lácteos

Entonces, ¿es peligroso o no para nuestra salud el beber leche de vaca?
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Es innegable que la leche aporta una buena parte de los nutrientes que un niño o adulto necesita. Por ejemplo, un vaso de leche al día cubre en un niño de entre 5 y 7 años el 21 % de las necesidades de proteínas, un 8% de las calorías y una gran parte de micronutrientes esenciales, como calcio, magnesio y selenio.

Tampoco se puede negar que ese mismo aporte de nutrientes se podría conseguir de otros alimentos, pero la dificultad estriba en que la leche por sí misma ya cubre estas necesidades. Si nos decantamos por sustituir este aporte con otros alimentos, tendrá que entrar en juego una combinación de varios de ellos, lo que requerirá unos conocimientos más profundos de nutrición y alimentación por parte del consumidor.

Sus detractores hablan: ¿causa obesidad?

Sus detractores vuelcan en estudios sus hipótesis sobre lo perjudicial que es la leche para el ser humano. Se dice que la grasa láctea es precursora de muchos casos de obesidad, aunque esto no es una razón suficiente, ya que la obesidad es un gran problema mundial que se da tanto en aquellas personas que toman leche como en personas que no la introducen en su dieta.

Y es que la leche, por sí sola, no causa obesidad; de hecho, esta enfermedad es producida por el desajuste de las calorías ingeridas y de las calorías gastadas, por lo que tomar leche en las cantidades diarias recomendadas por la OMS –unas tres raciones de calcio al día, es decir, un vaso de leche, dos yogures y 70 gramos de queso fresco- no contribuye especialmente a un aumento de la obesidad. Distinto es que los padres, ante niños que rechazan una alimentación equilibrada, recurran a los productos lácteos como sustitutivos, sobre todo aquellos con un alto contenido en grasas y que por su sabor dulce y su textura cremosa forman parte de sus preferencias.

Entonces, ¿es peligroso o no para nuestra salud el beber leche de vaca?
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Por otra parte, también argumentan que una buena asimilación del calcio y la vitamina D (otro de los beneficios de los lácteos) no solo depende de la dieta, pues también está sujeta a otros factores externos como puede ser la genética, el sedentarismo y otras influencias dietéticas, ya que la cafeína y el sodio son antagonistas del calcio y, tomados en la misma ingesta, reducirán la asimilación del calcio por nuestro cuerpo.

Para determinar que la leche es causa directa de obesidad habría que hacer un exhaustivo estudio, valorando no solamente la ingesta de productos lácteos de las muestras, sino su alimentación en conjunto. Esta alimentación tendría que estar exenta de otros alimentos que sí está demostrado científica y empíricamente que son causa de obesidad en todo el mundo, como la comida basura, las grasas animales o trans y, por supuesto, un estilo de vida sedentario.

También es difícil de hablar de la “leche en general” ya que la procedencia de las vacas y la alimentación de estas determinan bastante las propiedades nutricionales de la leche en cuestión.

Entonces, ¿eliminamos la leche de nuestra dieta o no?

Entonces, ¿es peligroso o no para nuestra salud el beber leche de vaca?
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Desde luego, hasta ahora no existe ningún estudio aceptado por las direcciones sanitarias que determine la necesidad de hacer a la población de prescindir de la leche en su dieta diaria. Lo que sí existen son estudios -y están más que confirmados- sobre que una ingesta adecuada de leche dentro de una dieta sana previene el raquitismo (por su alto contenido en vitamina D y calcio), la artritis, la osteoporosis y demás problemas relacionados con la desmineralización de los huesos; además, los niños necesitan un aporte equilibrado de lácteos en su dieta para un correcto crecimiento y garantizar una óptima formación de su estructura ósea y dentaria.

Además, es totalmente recomendable que el tema de la inclusión o no de la leche en nuestra dieta no se deje en mano de informaciones no contrastadas en los medios de comunicación y las redes sociales, sino que se recurra a un médico experto para decidir qué es lo mejor para tu dieta y la de tus hijos.

Eso sí, si lo que buscas es un aporte extra de calcio, debes saber que alimentos como el tofu, el brócoli, la col rizada, el zumo de naranja, las judías blancas o las almendras te lo garantizarán.

*Por Dña. Josefa Cobos Brenes, miembro de Saluspot y dietista de Diesalud.

Etiquetas: nutricionista

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